Aromaterapia, una experiencia personal

Aromaterapia, una experiencia personal

A golpe de Google, podéis encontrar cantidad de artículos sobre aromaterapia y aceites esenciales, completos, currados, veraces, y que seguramente merezca la pena leer.

Pero hemos querido darle un enfoque personal, y le hemos pedido a nuestra compañera Rosana, una apasionada de la aromaterapia que escribiese una entrada sobre los aceites esenciales para el blog de Cremitasverdes. Nos cuenta como los incorpora a su vida y que usos les da. Una entrada amena, de tú a tú.

Esto es lo que nos cuenta;

Si hace unos años me dijeran que no podría vivir sin los aceites esenciales, no lo hubiera creído. Siempre me interesó la aromaterapia, desde muy joven leía acerca de las propiedades de cada aceite. Recuerdo, de jovencita, haber gastado las primeras pagas de mis padres en comprar algún libro de aromaterapia. Pero lo cierto, es que más allá del conocimiento, más bien básico que fui adquiriendo, sólo los utilizaba para aromatizar la casa.

Con el paso de los años, he tenido la oportunidad de ir adquiriendo diferentes aceites esenciales, los he probado, y también los he sentido. ¡Porque los aceites esenciales hay que sentirlos!

Sí, no todo es lectura y estudio. Nada como oler un aceite esencial y esperar. Esperar la reacción de nuestro cuerpo y nuestras emociones.

Si ponemos la atención en eso, si escuchamos a nuestro cuerpo, seguro que obtendremos más información que leyendo todos los libros publicados sobre aromaterapia.

Esta experimentación personal y sensorial, junto con la poca o la mucha información que ha ido llegando a mí, han hecho que los integrara en mi vida diaria de tal modo que sería incapaz de prescindir de ellos.

No leas, sólo escucha a tu cuerpo

Si hay una cosa que me llama la atención y me resulta fascinante, es como el cuerpo, la mente, o no sé que parte de tu ser, te pide exactamente el aceite o los aceites esenciales que necesitas.

Me confieso incapaz de tomar una ducha en verano sin incorporar al gel, unas gotas de aceite esencial de limón o bergamota junto unas gotas de aceite esencial de romero. ¡No entiendo una ducha sin eso! El frescor, la sensación de limpieza, ligereza y energía que te aportan, te crea casi una adicción.

Al principio sólo utilizaba los aceites esenciales de los olores que conocía y que más me gustaban, jazmín, azahar, más bien florales. Pero cuando te abres al mundo de los aromas, el mundo de los aromas se abre para ti.

Es curioso comprobar como por una temporada no puedes pasar, por ejemplo, sin el aceite esencial de melisa, y en otras épocas aborreces su olor. Nuestro cuerpo sabe exactamente lo que necesita en cada momento. Y si lo escuchas, no dudará en pedirte lo que necesita. Y créeme… ¡Lo pide a gritos! Como cuando tenemos mucha sed, y necesitamos urgentemente agua (o una cervecita)

¿Quién necesita ambientadores?

Creo que todos estaremos de acuerdo en que los olores nos transportan a otros lugares, nos acercan recuerdos, o nos llevan directamente a pensar en una persona.

Y sabiendo esto… ¿Por qué no hacer de nuestro hogar un lugar mágico? Nada como girar la llave, entrar en casa, y sentirte envuelto por ese ambiente especial que tú mismo has creado. Los aceites esenciales son mágicos y son capaces de cambiar la energía de una casa por completo.

Es súper divertido e interesante buscar a través de los aceites esenciales, un aroma que nos haga sentir bien; cítricos, balsámicos, amaderados, florales, alcanforados…. ¡Las posibilidades son infinitas! Grandes sensaciones encerradas en botellitas minúsculas.

Cambia tanto el “estar” de una habitación cuando está aromatizada con aceites esenciales… Hablando coloquialmente y sin entrar en temas de energía, los aceites esenciales dan “buen rollo” a las casas.

Tampoco hay que dejar de nombrar las propiedades físicas y purificadoras de los aceites esenciales, limpian el ambiente, tienen propiedades antiácaros, bactericidas y purificantes.

Bye Bye ambientadores de supermercado

Sí, lo confieso. Hace años compraba ambientadores del súper. Ahora, en cuanto mis neurotransmisores cerebrales los detectan al entrar a un baño público, a un hotel, o a casa de alguien, me repiten una y otra vez el mismo mensaje “olor artificial- olor artificial” Y el aire se me hace irrespirable. Por no hablar de todos los tóxicos que contienen.

También he vivido el mismo proceso con los perfumes. Como casi todo el mundo era incondicional de un par de perfumes. Pero por la misma regla de tres, me sucedió lo mismo que con los ambientadores; Un día, después algunas semanas sin usar perfume, me lo puse… y no me gustó. ¡Pero si era mi perfume favorito desde hacía años!

Ese día nació en mi la necesidad de mezclar, experimentar y sentir diferentes combinaciones de aceites esenciales, en la búsqueda de mi propio perfume.

Cuando cambié la lejía por el tomillo

Mi idilio con los aceites esenciales no pasa sólo por el deleite de los sentidos. También están perfectamente integrados en la limpieza de mi casa. ¿Acaso hay bacteria o germen que se le resista al aceite esencial de tomillo o al aceite esencial de té verde? Yo diría que no.

Por eso utilizo aceites esenciales para limpiar la bancada de la cocina, el baño, y echo unas gotitas en el agua de fregar.
Por supuesto, también los utilizo para cuidar mi piel, añado unas gotas a mi champú, y también al de mis perros. Enriquezco mis mascarillas de arcilla con ellos y tampoco faltan en mis baños relajantes.

Mi casa está llena de pequeñas botellitas de felicidad…

Os recomiendo que os abráis a la magia de los aceites esenciales. Merece la pena.

Publicado en 13/08/2017 Cosmética y Salud, Cuidados específicos 0 188

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